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Para bailar ballet no es indispensable ser “delgada, alta y güerita”

OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- Su figura menuda, su rostro de adolescente y su voz suave y sonriente, contrasta del todo con una vida intensa y violenta que le llevó a madurar en pocos años, lo que a otra persona le hubiera llevado lustros, décadas.

Su nombre es Aridai Girón Segura, tiene 25 años y es la directora de Gise Ballet Clásico, la compañía artística que fundó a principios de 2016 en esta ciudad, tras culminar sus estudios en Tapachula, Chiapas, como Licenciada en Educación Artística, en el Centro Universitario en Formación Artística, y su formación, simultanea, como bailarina, en el Royal Ballet Center, una de las sedes en México de la Royal Academy of Dance de Inglaterra.

Pero antes de optar por el ballet, Aridai libró dos batallas que la forjaron para ser hoy una mujer fuerte, decidida, valiente, intrépida y responsable de lo que significa formar no solo bailarinas y bailarines, sino, como ella, lo asume, vidas de personas que a través de la danza clásica educan su cuerpo mediante la técnica, pero que también les moldea la mente y el espíritu para ser personas libres y sensibles.

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Un problema de salud tan delicado como el cáncer, fue desde temprana edad la primera prueba que enfrentó para encontrar su camino. La otra adversidad fue la vivida tras el conflicto político social que se protagonizó en Oaxaca en el año 2006, lo que llevó a su familia a un quebranto que los obligó a emigrar del país en busca de su recuperación económica.

A lo anterior se suma, platica sin dejar de sonreír, cierta discriminación cuando siendo niña deseaba ser bailarina y fue rechazada de la Casa de la Cultura Oaxaqueña por una maestra que le dijo que una “zurda” no podía ser bailarina. Además, recuerda, existe el estereotipo que para ser bailarina de ballet se debe ser “alta, güerita y delgadita”.

Todo ello le fue mostrando el camino que debía seguir como artista y como maestra y, ahora, en su academia ha roto con estereotipos.

Estamos borrando el estereotipo de que la niña gordita, chaparrita y morenita no puede hacer ballet. La mitad de mis alumnas son así y no les impide en absoluto su desarrollo artísticocb28bc9a-6e80-41c5-ae25-6c3e3a9355a5

Por otra parte, en Gise Ballet Clásico toman clase cuatro niños que han encontrado en esta disciplina un clima propicio para recuperar alimentar su autoestima y expresar la sensibilidad que socialmente suele reprimirse por los patrones varoniles machistas.

“Yo tengo un hijo de ocho años y él hace ballet desde los dos años; siempre ha andado en salones de ballet.  Toma clases con niñas pero esto le ha favorecido para tratar con respeto y cortesía a sus compañeras, y no de forma brusca como suele suceder porque adoptan patrones de otros varones que le rodean”, comenta.

Relata que se han presentado ocasiones que su hijo ha sido cuestionado por adultos que le preguntan: “¿Haces ballet?, ¿Eres gay? y él les responde: “No porque haga ballet soy gay; creo que es más gay un niño que no se atreve a bailar”.

Gise Ballet Clásico dio a conocer recientemente su trabajo en la presentación del espectáculo “Bienvenido a Oaxaca” en el teatro Juárez a principios de julio.

En este montaje, las alumnas vistieron tutus y tocados inspirados en la vestimenta de las ocho regiones del estado y danzaron con arreglos sinfónicos de varias piezas tradicionales del Guelaguetza.

Este verano, la academia localizada en Escuela Naval Militar número 112, altos, en la colonia Reforma, a un costado de Plaza del Parque, brinda clases demostrativas y cursos del 18 de julio al 12 de agosto, dirigidas a niños y niñas desde los dos años con la técnica Baby-ballet, y de edades más avanzadas de acuerdo a su nivel, en el caso de que ya tengan antecedentes en esta disciplina.

Para mayores informes comunicarse al teléfono celular: 962 204 60 07 o a través de la cuenta oficial de Gise Ballet Clásico en Facebook.

 

 




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