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¿Es hora de serenarse? No lo sé…

MIGUEL ÁNGEL VÁSQUEZ DE LA ROSA

¿Hora de serenarse? No lo sé. Quien soy yo para decir -ya no a los maestros- sino a la gente- pueblo que está saliendo a apoyar las barricadas en la mixteca, el istmo o los valles, quien soy yo para decirles que ya no salgan, que se vayan a su casa a sentarse tranquilamente a ver la televisión, ahora con el capítulo del Güero Palma.

¿Quien chingados soy yo? Además, esta actitud no sería ética, sería como pensar que las personas que apoyan una “lucha social” son masas manipuladas por dirigentes bastardos. No es así. La gente está enojada, “goza” de un enojo legítimo, tiene una irritación a flor de piel, por eso protesta, por eso no se deja, por eso no se raja.

Han sido décadas de imposiciones, de gobiernos tiranos, de poderes locales o regionales que oprimen. No nos hagamos, el problema no inició con la CNTE. No la defiendo, tienen lo suyo.

No nos hagamos, Oaxaca no ha sido una potencia económica o un paraíso sin conflictos. Desde que tengo uso de razón, recuerdo las conversaciones de mis padres: que las protestas de los estudiantes, que Zárate Aquino, que Mayoral Heredia, que cuando entró La China frutera cargando la bandera frente a los militares, que cuando el pueblo tocaba las campanas y lanzaba cohetes…

La lógica de dominación y resistencia no es de ahora, como dice el clásico marxista, “la historia de la lucha de clases es tan vieja como la humanidad misma”… Pero si me piden mi opinión y me permiten darla, yo diría que sí, que es hora de serenarse, es hora de pensar también en los costos sociales de la represión; es hora de que, sin bajar la guardia, podamos construir un espacio que abra la puerta al diálogo; es hora de pelear en la arena pública con inteligencia, sin abrir la puerta a los violentos que quieren la violencia.

El año pasado colaboré en la Comisión de la Verdad de Oaxaca, escuché historias atroces, de cómo opera el Estado y los poderes fácticos; cuando se deciden, acaban con una insurrección popular. No es fácil. Espero que la rabia no nos consuma.

Los invito a escuchar mi propuesta musical para este post: “En esos días compañera ponte alma nueva para mi más bella flor…”




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