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El IEEPCO en terapia intensiva

En los últimos años se ha intentado oxigenar a los sistemas democráticos con la creación de organismos autónomos, se trata entre otras cosas, de despolitizar la función pública. Se ha transformado la tradicional  división tripartita de poderes, se ha alterado su equilibrio, hoy es un esquema obsoleto.

Uno de estos primeros órganos fue el Instituto Federal Electoral –IFE -, que tenía a su cargo el poder soberano en lo tocante a la organización y regulación de las elecciones federales, su condición apelaba  a liberarse de la partidocracia y el poder ejecutivo.

Al paso de más de dos décadas, con la reforma electoral de 2014, se convierte en el Instituto Nacional Electoral – INE – ahora además con injerencia y distribución de competencias entre la federación y las entidades federativas. Esto decantó en un nuevo diseño de los organismos públicos locales –OPLES -, una de sus tantas atribuciones es designar y remover a los presidentes y consejeros  electorales de esos órganos. En teoría, ya no será por los congresos locales ni por el gobernador en turno.

Recordemos que el anterior instituto electoral estaba investido de cuotas y cuates, era notorio el sometimiento y compromiso con los partidos políticos. Pensamos que esto había terminado, si bien es cierto que los consejeros del nuevo instituto pasaron por un proceso de selección, los mandos inmediatos fueron capturados nuevamente por la partidocracia.

Se suponía que el instituto debería de estar integrado por profesionales con especialidad en el tema electoral, no fue así, la especialidad está en duda en la mayoría de ellos. Están señalados los que acomodó Hernández Fraguas cuando fue representante del PRI ante el INE.

Recordemos que en tiempos pasados, aunque nuestro órgano electoral estuviera enfermo, siempre recibía respiración artificial por parte del gobernador del estado en turno y de los partidos políticos. No pasaba nada, tenía vida artificial.

Hoy esto ha dado un vuelco en el mediano plazo, a más de un año de su creación, el IEEPCO empezó a enfermarse progresivamente, tropiezo tras tropiezo. Ha sufrido varios reveses por parte de instancias superiores. La consulta “patito” de  -Sí al centro de convenciones-, la exigencia de pedir a los aspirantes a candidaturas independientes, copia de la credencial para votar; el golpe propinado por el TEPJF sobre el acuerdo cómplice para no respetar la paridad de género y el último, el propinado por el TEPJE por el tema de los plurinominales, no le quedo de otra.

Hoy el IEEPCO está en terapia intensiva, los cuates y las cuotas a su interior lo han puesto grave. La credibilidad de garantizar nuestra representación está en entredicho.

Por eso los ciudadanos están pugnando para quitarle el oxigeno artificial que recibe de los padrinos políticos. La solicitud de remoción ante el consejo general del INE es impostergable, es legal. Una de las causales señala: “… realizar conductas que atente contra la independencia e imparcialidad de la función electoral, o cualquier acción que genere o implique subordinación respecto de terceros…”

Esta ha sido la regla del IEEPCO, no independencia y no imparcialidad, no han podido sacudirse la presión partidista. En ese sentido tienen responsabilidad como servidores públicos.

Poner en descrédito nuestra representación, es grave.

¡Saquemos al IEEPCO de terapia intensiva! ¡Quitémosle la respiración artificial de los partidos! Impulsemos su renovación.

En el estado de Chiapas, por hechos menores, ya fueron removidos todos los consejeros por el TEPJF.

¿Por qué en Oaxaca no?

Es cuanto, ciudadanos.




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