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Sinfónica de Oaxaca, IV Programa / MVSICA FICTA ET MVSICA VERA

JORGE MEJÍA TORRES

¡Pobrecito Karajan!
No sabe fenomenología
Segiu Celibidache

EL DESCENDIMIENTO SEGÚN REMBRANDT DE RAMON MONTES DE OCA

Uno de los episodios más dramáticos que se han dado en la historia de la humanidad ha sido la pasión de Cristo, ya si la vemos desde el punto de vista religioso, ya si la analizamos desde la óptica de las ciencias; pero la pasión, que llegó a su clímax con la muerte en la cruz y las manifestaciones en el cielo y la tierra tiene una continuación, que es aún más dramática, porque solo se puede describir como fragilidad y desolación.

Con maestría, Rembrandt plasma esta visión oscura, como buen heredero de Caravaggio y la Tour, hace uso muy efectivo de la luz y la oscuridad; en la obra las tinieblas imperan sobre los cielos y la tierra, la densa oscuridad envuelve a todos y solo es rota por un rayo divino que ilumina el cuerpo y el sudario de Jesús; María a desfallecido y María Magdalena le auxilia; a la derecha y en primer plano con ricas vestiduras orientales, José de Arimatea contempla la escena apoyado en su bastón; al fondo de la escena los seguidores de Cristo aguardan temerosos, ocultos en la sombras.

En este cuadro se palpa el silencio, todos los personajes tienen la boca cerrada, un hombre mira a otro apretando nerviosamente las manos, María Magdalena observa a la Virgen María sin proferir palabra, los hombres en la cruz hacen su labor en silencio; no hay llantos, ni lamentos, ni súplicas… un profundo silencio envuelve todo, mezcla, como escribí antes, de fragilidad y desolación.

En el descendimiento, destacan dos personales por sus cabellos rubios, sobre una escalera y sosteniendo el cuerpo inerte de Jesús, se encuentra el príncipe Frederik Hendrik, estatúder de los países bajos, que viste ropas azules; recibiendo el cuerpo otro noble cuyo nombre desconozco; pero también está Rembrandt que personifica al elegante José de Arimatea.

La obra

De suyo la obra musical es descriptiva, de otra manera no se entiende el motivo (al menos así lo considero) para titularla como el cuadro y de paso involucrar al autor, esto hace preciso conocer la obra pictórica para profundizar en la audición de la obra musical.

Ramón Montes de Oca realizó un trabajo muy interesante, que requiere una simbiosis muy profunda entre el director y la orquesta; la construcción es muy especial, compuesta por la pesantez de la cuerda baja, la sutilidad de la cuerda alta y al medio los cantábiles que amalgaman una y otra visión, demanda de la disciplina de cada uno de los intérpretes para no romper esa sutileza.

Como resultado de los procesos armónicos y contrapuntísticos la obra, sobre notas tenidas de la cuerda baja que aportan un color oscuro, surgen y se desvanecen las melodías en el registro medio y en el agudo; el discurso se interrumpe solo para escuchar unos trémolos pianísimos, rayos lejanos de una tormenta que se desvanece; vuelve a retomarse la formula anterior para concluir desvaneciéndose entre las penumbras.

La interpretación

Muy aceptable, aunque por momentos los vibratos excesivos y los arcos demasiado pesantes en la cuerda alta, hacían confuso el discurso; debo mencionar la marca eficiente, aunque tética en demasía, no ayudó al carácter del discurso, pero era necesaria para mantener a coherencia del mismo.

CONCIERTO PARA VIOLA Y ORQUESTA DE CAMARA DE LEONARDO CORAL

La obra

Escrita para una camerata a 1, trataré de describirla junto con el análisis de la interpretación.

La interpretación

Introducción y allegro enérgico: La corta introducción nos situó frente a una intérprete madura, cuya virtud, además de la indispensable técnica necesaria para abordar esta obra, es poseer una amplia gama de tonos, cálidos y tersos.

Para el allegro enérgico la cosa se fastidió un tanto, ya que el balance sonoro entre la solista y “el acompañamiento” impidió percibir a cabalidad la interpretación.

Andante misterioso: Una muy buena interpretación, una vez recuperado el balance, solista y orquesta construyeron un expresivo movimiento, en el cual las virtudes de la violista se pudieron apreciar, el director, atento, cuido los volúmenes de la orquesta con un magnífico resultado.

Scherzo: La sutil trama de este movimiento fue abordada delicadamente por los intérpretes, las fragmentaciones del tema se entrelazaron con mucha corrección, otro buen movimiento.

Allegro con brío: Nuevamente la orquesta se fue encima de la solista, rompiendo el equilibrio sonoro e impidiendo una buena audición, sin embargo, la interpretación fue aceptable.

Escuchamos pues una ejecución de claroscuros, a la excelencia de los tiempos lentos se opuso el evidente descuido, al no haber reducido la dotación, o pedir a los maestros que tocaran más piano. Pero lo más rescatable, fue que pudimos apreciar a una intérprete, sobria y segura, pero también sensible y delicada, que seguramente, llamará la atención para continuar su carrera de concertista. Felicidades.

SINFONIA NÚMERO 6 EN DO MAYOR DE FRANZ SCHUBERT

Estoy seguro de que estas impresiones acerca de Franz Schubert sacudirán a más de uno de lectores; pero es imposible pasar por alto el juicio a sus sinfonías, por el hecho de repetir lo que los demás dicen.

Franz Schubert, espléndido liederista, buen compositor de cámara, sensible compositor religioso, dejaba mucho qué desear como compositor sinfónico; prueba de ello es la irregular factura de la mayoría de sus sinfonías (la sexta entre ellas), y, pasan por ser meros ejercicios, hechos por un compositor bien dotado, es justo dejar fuera de este criterio la 8ª y la 9ª sinfonías, que se forjaron en otro yunque.

En las sinfonías Schubert demuestra que de ningún modo pudo haber sido el sucedáneo de Beethoven, como pensaron algunos, incluido el propio Schubert, y creo que el compositor no buscaba firmemente su estreno, debido al pudor que le causaba la evidente imitación (en algunos momentos vil plagio) que hizo de los compositores que le antecedieron en la composición sinfónica; aun así, las sinfonías schubertianas tienen momentos de gran brillantez melódica y armónica, fruto de la inspiración del compositor que en sus mejores momentos alcanzaba grandes y complejas alturas de musicalidad.

La obra

¿Qué es la sexta sinfonía? A mi entender es un verdadero “Frankenstein”, atenazado dentro de procesos formales que Beethoven ya había superado. El Primer Movimiento Allegro es una italianizada copia del primer movimiento de la Sexta Sinfonía de Beethoven con una introducción Haydiniana.

El Segundo Movimiento: Andante (cuasi una tarantela, diría yo) donde predomina lo simpático y lo gracioso sin profundidad alguna; el Tercer movimiento no oculta ser la utilización del scherzo de la Séptima Sinfonía de Beethoven (cuyo tema, afirman algunos proviene del Villancico Mexicano); el Cuarto Movimiento es un divertimento sencillo basado en melodías populares.

Así pues, mientras Beethoven evolucionaba la forma e incrementaba la profundidad del discurso, Schubert “hacía sus pininos” utilizando descaradamente material ajeno; debo reconocer que cuando encontró su propio lenguaje sinfónico la cosa cambió enormemente, lástima que solo fueron dos sinfonías.

La interpretación

Una buena factura para una obra que no necesita de grandes artilugios interpretativos, la orquesta funcionó bastante bien, aunque tiende a elongarse cuando se topa con valores rítmicos mínimos.

En resumen, el concierto fue aceptable, la orquesta va madurando respecto a la temporada anterior, y dio un ejemplo del incremento de su desempeño cuando enfrente tiene a un director parco y entrenado, que no hace calistenia, aerobics o verdadero teatro, para deleite del “respetable”, o de sus “fans”.

 




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