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Las lecciones del Profesor Hank

La política se hace entre las élites, no frente a la opinión pública: C.H.G.

La semana pasada el Partido Revolucionario Institucional, PRI, cumplió 85 años. Las redes sociales se vieron volcadas de comentarios por parte de los apologistas y los detractores. Unos enfatizando los logros del partido en toda su trayectoria, las instituciones que crearon y aplaudiendo las reformas estructurales. Otros echando carbón al anafre contra el titular del ejecutivo federal, contra el dólar, el ejército, la educación, la pobreza y demás.

Lo preocupante es ver a jóvenes “subiéndose al ring” en estos dimes y diretes, jóvenes de no más de 25 años, que dudo que conozcan el periodo hegemónico de su partido. Otros jóvenes más preparados reconociendo que hace falta refrescar al partido. Otros amigos míos también conscientes de que hay que cambiar empujando nuevos cuadros. Un candidato a la gubernatura de Oaxaca se fue a la peluquería a mocharse el apellido paterno.

En ese sentido me voy a permitir trascribir un fragmento del libro El País de Uno de la Dra. Denise Dresser, del ITAM, que tituló “Las lecciones del Profesor Hank”. Y lo haré porque considero que muchos jóvenes que hoy vitorean a sus amigos precandidatos no saben nada del Profesor quién representó a un grupo político poderosísimo del Estado de México y que hoy nuevamente está en la Presidencia, el Grupo Atlacomulco. No fue nombrado en los discursos que hicieron remembranza del partido, no fue nombrado por nuestros diputados federales en sus discursos. Vale la pena recordarlo, para los jóvenes y para los no muy tan tanto, aquí va.

“Dentro de la mitología política del país el profesor Carlos Hank González ocupa un lugar privilegiado. Hombre leyenda y Maquiavelo mexicano, al profesor se le considera como un ejemplo paradigmático del viejo político. En realidad es más que eso: el profesor enseñó una forma de construir y de ejercer el poder. Y dado que los dinosaurios de la clase política todavía no están en extinción, el PRI como una forma de vida y de hacer política sigue coleando. Las lecciones de Hank que se enumeran continúan transmitiéndose de generación en generación: de Echeverría a López Portillo, de Miguel de la Madrid a Carlos Salinas, y de Salinas en adelante: lecciones traspasadas, aprendidas, emuladas incluso por los miembros de otros partidos:

1) Mano de hierro, guante de terciopelo. Una de las lecciones más importantes del manual hankista de la política es la caballerosidad. El autoritarismo funciona mejor cuando se aplica de buenas maneras y cuando se ejerce con suavidad. El buen político es aquel que controla con una mano y seduce con la otra; aquel que destruye a su enemigo sin tocarse el corazón pero con una sonrisa en los labios.

2) Enriquécete y vencerás. Para el profesor y sus discípulos, la política era patronazgo: un andamiaje de clientelas, favores, contratos y concesiones que sostiene y alimenta una amplia franja de la clase política del país. Probablemente la supervivencia política del profesor, sexenio tras sexenio, se debió a su capacidad no sólo para enriquecerse, sino también para enriquecer a los demás. El profesor Hank es uno de los arquitectos más influyentes del PRI como una fórmula de protección política.

3) Por encima de la ley, la amistad. En una entrevista con un periodista estadounidense Hank declaró que en México la amistad es casi una religión; argumentó que los dirigentes del PRI eran sus amigos y no temía que hubiera nadie dentro del partido que lo atacara o lo rechazara. Al decirlo simplemente reiteró uno de los credos principales del culto hankista: la amistad como complicidad, protege y serás protegido; encubre y serás encubierto; ayuda y serás ayudado.

4) Averigua el talón de Aquiles de amigos y enemigos. La última regla política para sobrevivir en el priísmo que Carlos Hank ayudó a concebir es amasar información: averiguar de qué pie cojea quién, de qué tamaño es la cola que todos tienen. Sexenio tras sexenio el profesor se volvió indispensable porque sabía demasiado. Para sus alumnos de todas las edades es fuente de inspiración, y sus lecciones se siguen al pie de la letra en distintos ámbitos: en el congreso, en el PRI, en los gobiernos estatales, en los congresos locales. La política como complicidad e intimidación caballerosa es el pan nuestro de cada día.” Hasta aquí.

Hoy lamentamos que todas están lecciones las hayan aprendido los demás partidos políticos. Dejo a la reflexión para que a cada lección, le pongan nombre y partido político. Siguen vigente las lecciones del profesor Hank ¿O no?




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