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Democracia de cabaret

ALEJANDRO S. CRUZ PIMENTEL

Hoy nuestra democracia oaxaqueña, está en un embrollo, en un bache, en un pantano. Quién le ponga más dinero a la candidatura seguramente la tendrá. Esta será la lógica de obtener una candidatura en nuestro lindo estado.

Las cúpulas partidistas locales en turno se han olvidado de los principios rectores que dieron vida a los partidos políticos, eso, ha quedado muy atrás, las propuestas de mejorar el ejercicio del poder, todavía más.

Hoy lo que interesa es la ganancia que tendrá una candidatura, las prerrogativas para el partido en caso de ganar, el posicionamiento del candidato, aunque lo haya hecho con recursos públicos; hoy no importa que aún tenga un puesto de elección popular sin resultados concretos y quiera aspirar a otro. Hoy solo eso cuenta, el “valor presente” y el “costo-beneficio” de la inversión.

La administración pública, paga los costos. Los resultados han sido desastrosos, el reparto de cuotas y el reparto de puestos ha sido la lógica que impera. La ineficiencia e ineficacia han sido el sello en varias dependencias, no sabemos qué hacen bien o qué hacen mal.

La evaluación de la gestión pública no está en manos de especialistas externos. La profesionalización sigue en el cajón de las decisiones políticas qué más afectan a los partidos políticos.

Las instituciones han perdido credibilidad por tanta improvisación, al no contar con la firmeza de manuales de facultades, atribuciones y responsabilidades que trasciendan más allá de un sexenio. La captura de los órganos autónomos está a la luz de la opinión pública.

Por eso afirmo, y sostengo, que estamos en una democracia de cabaret, cada presidente de los partidos o sus cúpulas, vendiendo su amor muy caro. Indecisos por quién le haga menos escabroso su camino al poder, indecisos por conocer quién ofrecerá más dinero, por quién ofrecerá más instituciones para acomodar incondicionales, por quién pacte más puestos públicos en órganos autónomos. Indecisos por verlos desfilar en la pasarela de los “atributos” económicos.

Los hasta hoy suspirantes a la gubernatura, andan tocando puertas en los partidos políticos. Andan negociando con las cúpulas nacionales de los mismos. Andan buscando padrinos para el apoyo. Andan con discursos engañosos y melosos de qué ellos(as) son los únicos capaces de representarnos, solo ellos (as) tiene el perfil. Dicho coloquialmente andan “ofreciendo sus atributos” con medio mundo de la clase política.

Lo que no andan haciendo es buscar a los ciudadanos de a pie, a los ciudadanos quienes les otorgan su representación. Nadie da cifras de respaldo ciudadano, hoy buscarnos no importa. Y todo por haberles otorgado la exclusividad como canal de representación. Por eso los ciudadanos estamos en el último peldaño de importancia en los aspirantes a una candidatura.

Los partidos políticos chiquitos, agazapados en su madriguera esperando, también, vender caro su amor a los partidos grandes, ayudarlos a que sea menos escabroso su camino. Prestos a formar parte de una coalición.

Así de crítica está nuestra democracia en Oaxaca, se vende al mejor postor y las candidaturas muy caras. Las instituciones sin credibilidad y utilizadas para recaudar fondos para otra campaña, utilizadas como trampolín político y promoción personal. El contrato social ha sido conculcado por los partidos políticos, la confianza otorgada para representarnos ha sido vapuleada.

Hoy los ciudadanos somos invisibles en la selección de candidatos, las negociaciones se hacen a espaldas del pueblo. Hoy la democracia de partidos es un jugoso negocio para unos cuantos. Hoy son una élite gobernante.

Por eso es evidente el enriquecimiento ilícito en varios dirigentes de partidos políticos. Nuestros ojos no mienten. De pequeños empresarios a grandes posesiones inmobiliarias; de dueños de puestos de mariscos a la orilla de mar a grandes inversionistas con prestanombres; de constructores ordinarios a grandes contratistas con multiplicidad de contratos de obra pública; y así podríamos seguir señalando ejemplos de tantas prerrogativas que ofrecen las candidaturas.

Hoy, a los oaxaqueños y las oaxaqueñas nos quieren jugar nuestra cabeza con la cantaleta de que son una opción diferente, una opción nueva o una opción mejor posicionada; hoy la derecha, la izquierda y la extrema izquierda son iguales. Las lealtades e intereses partidistas pasan sobre los intereses verdaderos de la ciudadanía, pasan sobre disminuir la desigualdad y la pobreza, pasan sobre el bienestar de la mayoría.

Pero esta democracia puede ver luz, y no de focos de colores. Oaxaca es de todos, no lo dejemos a los partidos políticos. Las candidaturas independientes, entendidas como ciudadanos sin ningún vínculo partidista y no cómo candidatos desechados de un partido, son la nueva opción que estipula nuestra Constitución Política suprema para ser votados.

Hoy, en la elección que se avecina, en Oaxaca ya podrán coexistir, cohabitar y complementarse, partidos y ciudadanos. Es momento de derrumbar las barreras políticas y los prejuicios mentales que nos han inculcado los partidos políticos. ¡Recuperemos nuestro papel de ciudadanos! ¡Recuperemos la ciudadanía!

Es cuanto, ciudadanos y ciudadanas.




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