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“¡Cómo me voy a morir!”: José Cruz de Real de Catorce

ELISA RUIZ HERNÁNDEZ

JUCHITÁN DE LAS FLORES, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- Un Real de Catorce recargado fue el que se presentó la noche del domingo 6 de ciciembre en esta ciudad al cierre del Festival Cultural del Istmo 2015.

Los fanáticos de las letras y de la forma de tocar la armónica de José Cruz, compositor, voz y líder de la banda de rock y blues, considerada entre las mejores de Latinoamérica en su género, lo exigían ya en el escenario montado a un costado del palacio municipal.

“José Cruz, ya sal o que nos devuelvan las entradas”, bromeaban animados ya por unas “chelas” sus seguidores plantados desde temprana hora en el parque municipal Benito Juárez.

Llegaron motociclistas melenudos vestidos de negro; grupos de jóvenes “milennials”; juchitecas con sus habitual huipil y enagua; parejas con hijos en brazos y personas “de la tercera edad” bien abrigados porque estaba entrando el viento norte. También estaba entre el público una mujer que, terminada la venta del día, se sentó sobre su triciclo a escuchar blues.

En primera fila se encontraba el presidente municipal Saúl Vicente Vásquez acompañado de su esposa, y de Osvaldo Gabriel Iriarte, director de Atención Cultural Comunitaria de la Secretaría de las Culturas y las Artes de Oaxaca (Seculta).

José Cruz subió en el momento preciso, a pie, con apoyo de sus compañeros, las escaleras al escenario. Se instaló en una silla de ruedas que el poeta Óscar Molina condujo hasta quedar frente al micrófono, donde se colocó la armónica, y dio la bienvenida.

José Cruz Camargo Zurita (Ciudad de México, 2 de noviembre de 1955) luce poderoso y sobre el escenario nadie pensaría que lleva diez años peleando por su vida, acosada por la esclerosis múltiple y la hiperhomocisteinemia, dos enfermedades “terminales” a decir de los médicos.

“¡Cómo me voy a morir!”,  relata que le dijo a los médicos que le diagnosticaron ambos padecimientos hace diez años. Al no encontrar alternativas por parte de la medicina alópata, se puso en manos de una clínica de medicina alternativa donde a través de ozonoterapia, células madres y otros tratamientos “con sentido social”, se mantiene vivo, activo y creativo.

Yo escribo todos los días. Mi voluntad tiene la última palabra

expresa convencido durante la conferencia de prensa ofrecida al medio día en su hotel.

“Ha sido una experiencia fuerte, aleccionadora, esta enfermedad”, sostiene tras presentar a los músicos de su banda, todos y cada uno jóvenes maestros de su instrumento, como él lo acostumbra, y a su hija María José Camargo, voz y coros.

En reunión con los medios había anticipado que el concierto estaría dedicado al poeta juchiteco Víctor de la Cruz, fallecido en septiembre pasado, a quien estudiaron para compenetrarse con su trabajo. Y así fue. Óscar Molina, profesor de la Universidad de la Ciudad de México, leyó en la noche algunos de sus textos:

Enamórate de la poesía,
pero no del poeta,
aquellos que escribimos
tenemos el alma corrupta,
mas torpe que voluntades inquietas,
somos miserables mendigos espirituales,
nos duele que nos dañen
y tanto solemos dañar.

A lo largo del concierto sus admiradores pedían Azul y Mujer sucia. Pero tuvieron que esperar casi tres horas para que llegaran. Antes interpretaron Patios de cristal, Voy a morir y algunos temas de su próximo disco “Nación Blues” que estará a la venta allá por febrero o marzo del año entrante.

Fueron tres horas de música sin parar. La deliciosa voz de María José Camargo, blusera en ciernes, provocaba la orgullosa sonrisa de su padre. La mesa de los libros, los discos y “el botecito de la salud” de José Cruz, al pie del escenario.

Cuando en el reloj del palacio municipal de Juchitán dieron las 10:30 de la noche, por fin, llegó “Azul”.

Azul, azul, en sus ojos refleja un hilillo de luz
Su vestido perlado de noche
El cigarro encendido en un beso carnal
Una copa de vino
Una lágrima rota
Que rueda al final

“!Cómo me voy a morir!”, le dijo a los médicos José Cruz, no obstante que había escrito una vez “Voy a morir… muy firme entre tus piernas”. Y con este verso. Concluyó el concierto.




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