Nathanael 2

El admirable exotismo oaxaqueño de sobrevivir del arte

ELISA RUIZ HERNÁNDEZ

OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- A punto de cumplirse tres años de la fundación del Instituto Intercultural Calmécac (ICC), su director, Nathanael Lorenzo Hernández, hace una revisión del trabajo realizado desde la comunidad de San Juan del Río, Tlacolula, donde sembró un proyecto musical de excelencia que no sólo busca formar buenos músicos sino sobre todo, buenos ciudadanos.

Los primeros frutos del Calmécac son cuatro discos, dos DVD de conciertos en vivo, un videoclip del tema Vernácula, composición de Nathanael Lorenzo, y una serie de conciertos tanto en comunidades oaxaqueñas como en la capital del estado y el Distrito Federal.

A principios de 2015, el director del ICC estableció un convenio de colaboración cultural y académico con el Sistema de Orquestas y Coros de Venezuela, galardonado con el premio Príncipe de Asturias en 2008 y que está celebrando 40 años de trayectoria.

Como resultado de tal acuerdo, dos maestros del Calmécac visitaron en septiembre pasado varios núcleos del Sistema, como se le conoce en el mundo entero, para adquirir experiencias y nuevos conocimientos a fin de adaptarlos al trabajo que vienen realizando con 30 niños y jóvenes de la Banda Filarmónica del ICC.

Los niños, niñas y jóvenes de la Banda Filarmónica del Instituto Intercultural Calmécac son invitados especiales de la Feria Internacional del Libro Oaxaca 2015, que arranca el próximo 24 de octubre.

Participarán en el programa “Mi primer encuentro literario”, y ofrecerán un concierto en el foro de la FILO el lunes 26 de octubre a las 15:00 horas.

Directo, enfático y a veces malcriado, Nathanael Lorenzo Hernández explica en entrevista cómo ha sostenido este proyecto que en poco tiempo ha tenido importantes logros y también habla del libro que tiene en la cocina donde hace una cruda revisión de la música en Oaxaca donde, dice, presumimos de tener grandes talentos musicales que pocas veces encuentran vías para desarrollarse a plenitud.

– ¿Qué viene para el Instituto Intercultural Calmécac con el acuerdo de intercambio académico y cultural con el Sistema de Venezuela?

-Este hecho nos coloca como un proyecto joven pero con mucho potencial. Ahora más que nunca tenemos un compromiso musical de excelencia, pues no se trata de solo decir tenemos un convenio con Venezuela y que chido.

El Sistema me está dando la oportunidad de compartiros sus conocimientos y elevar nuestro proyecto a otro nivel. Lo que viene ahora es poner en práctica lo aprendido y continuar con el intercambio.
Ya enviamos nuestra propuesta de gira de conciertos a la Fundación Musical Simón Bolívar para llevar sones, chilenas y jarabes a la tierra de José Antonio Abreu y Gustavo Dudamel. Se avecinan muchas cosas.

-¿Usted sostiene que la excelencia musical puede lograrse en una gran urbe o una comunidad indígena, cual es el punto clave para lograrlo?
-Disciplina, disciplina y disciplina. Tenemos una plantilla de colaboradores con una visión profesional clara, un método en constante evaluación y replanteamiento, un equipo de trabajo comprometido y una dirección firme en sus principios.

Creo que eso nos da un punto de partida. Claro, el presupuesto es importante pero no una limitación. Si Sergio Zúñiga hubiera pedido un estadio y un sueldo para ejercer su proyecto con los niños triquis, el mundo se hubiera perdido de ver excelencia deportiva.

Si José Antonio Abreu hubiera pedido el teatro Teresa Carreño y un sueldazo para iniciar su revolución musical y social, el mundo se hubiera perdido del Sistema Nacional venezolano: Nos hubiéramos perdido de Dudamel.

-¿Qué opina de los músicos que prácticamente salen de las bandas de música tradicional al conservatorio y llegan a convertirse en músicos de primera talla internacional?
-Es la fuga de talentos. Pasa en la ciencia, el deporte, la tecnología. Nuestro país no tiene la capacidad de ofrecer a estos talentos tan grandes espacios para explotar su genialidad.

-¿Cuál es en su apreciación, la materia prima, rasgo o plus que lleva al músico oaxaqueño s distinguirse en el país y el mundo, aun cuando sus condiciones de vida y estudio son precarias?
-Nuestra especie tiene más evolucionadas las cortezas cerebrales que nos permiten asimilar el proceso de supervivencia de manera diferente a las demás especies. En algunos humanos florece el sentido de la supervivencia por medio de la danza, en otros diseñando máquinas, otros pintando, otros escribiendo.

En Oaxaca tenemos un sentido de la supervivencia muy inclinado hacia la creación artística: textil, danza, música, escultura. Desde mi punto de vista, al mundo lo que le apasiona de los oaxaqueños es el exotismo de nuestro modelo de sobrevivencia a través de la creación.

-¿En el Calmécac, específicamente, como logra la excelencia musical?
-Tomando decisiones fuertes, posturas que a veces asustan a la comunidad, evaluando qué de nuestro sistema musical tiene que conservarse y desarrollarse, y qué se debe eliminar.

Por ejemplo: después de diez años de investigaciones descubrí que de cada cinco bandas filarmónicas que truenan se debe a los comités de padres de familia, así que elimine el comité y lo transforme en comisiones de padres más activos, participativos, con límites bien definidos, eso permite a los maestros saber que no van a tener al comité que tradicionalmente se mete en todo.

Nuestro secreto es que primero vemos a nuestros alumnos como humanos antes que como músicos. Trabajamos bajo triángulos pedagógicos, bajo un protocolo que no deja espacio a la mediocridad. Y por qué no decirlo, trabajamos más allá de los límites laborales establecidos.

-¿Con tanta actividad como director y gestor, a qué hora y cuando compone?
-A todas horas: a media noche, en la madrugada, durante el día, a la hora del café. Cuando estoy en la comunidad me siento pleno; vivir en la comunidad me da tranquilidad, paz; la vida en el pueblo es más lenta; se come rico, se vive tranquilo, y lo más importante, no hay tanta contaminación auditiva y visual, así que compongo a todas horas, pero en mi comunidad.

-¿Cuándo y a qué hora escribe? ¿Qué avances lleva su libro?
-Nunca había tenido experiencia sobre la construcción de un libro, no es fácil, sobre todo por lo que expongo en él. Me tiene muy ocupado, escribo y borro, escribo y borro, incluso hice una pausa en la composición musical.

El avance hasta ahora es de 75 por ciento. Solo necesito cerrar temas que tengo que tener cuidado cómo los expongo.

-Usted formó parte de la Sinfónica de Oaxaca en algún momento, y cuestionó “la grilla” de los músicos en contra de su ex director Javier García Vigil. Recordamos esa carta: “No es García Vigil… es el sistema”. ¿Qué opinión le merece la llegada de José trigos a la dirección de la institución?
-Por ahora ninguna, no lo conozco. Pero si ya corrió a todos los inútiles de la Sinfónica y está audicionando a una nueva generación. ¡Aplausos!




No hay comentarios

Añadir más